Cuando mis palabras no eran lo suficientemente convincentes para que creyeras que mi amor era verdadero.
Y besándonos, acariciándonos, abrazándonos,
íbamos cayendo en el trance del amor.
No digo que quiero volver, no. Pero lo que sí quiero, es sentirme así de nuevo.
Tus manos,
tus ojos mirándome.
Nuestros besos apasionados, tiernos, llenos de deseo y amor.
Mezcla perfecta para un recuerdo perfecto.
Así te recuerdo, como el que destapó mi deseo por conocer qué hay más allá de un beso.
domingo, 13 de enero de 2008
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